
No sé cómo comenzar
a dejar de amarte tanto
si en medio de este quebranto
sólo me sale llorar.
Yo sólo te quiero amar
pues en ti lo aposté todo
y no encuentro ningún modo
de sacarte de mi alma,
ni de hallar sin ti la calma
o darle a mi vida acomodo.
No está en mí dar la sentencia
de quién tiene la razón
pues cuando habla el corazón
no hay cabida a la conciencia.
Tampoco hay hechizo o ciencia
que me pueda a mí aclarar
cómo dejarte de amar
sin protesto y de repente
y sacarte de mi mente
como un sueño al despertar.
Fueron días, fueron meses
de pasión inagotable,
de alcanzar lo inalcanzable
y hoy debo pagar con creces.
No es tu culpa, no mereces
que te endilgue este fracaso,
pues si mido, paso a paso,
cada error que cometimos,
encuentro que ambos perdimos
y culpar no tiene caso.
En este momento aciago
cuando me siento perdido
sólo una cosa te pido,
-si pedir no es demasiado-.
Porque sabes que te he amado
y que me amaste no te quito
un favor muy pequeñito
necesito yo de ti:
que no le hables mal de mí
a nuestro pequeño Ito-Ito.
Que aunque Vero a mí me vio
llorando nuestra ruptura
y con su inocente dulzura
mis lágrimas enjugó,
ella sola decidió
quererte como te quiere.
Wiwi, como quiera que fuere
ella quiere ser tu amiga
por eso, que Dios bendiga,
el amor que nunca muere.